El control del ruido como clave del bienestar
Estamos rodeados de ruido. Por todas partes. A todas horas. Son muchos los entornos donde el ruido es nuestro compañero. En espacios educativos, en hoteles, zonas de tránsito en aeropuertos, en oficinas… Y es algo a tener en cuenta, puesto que el exceso de ruido puede tener un impacto negativo en la productividad, la concentración y la salud en general.
Justo sobre el ruido escribimos en las siguientes líneas de este artículo. Hay que tener claro que es esencial adoptar medidas para garantizar un ambiente acústico adecuado en estos espacios. Y en eso puede ayudarnos y mucho la certificación de estándares como el WELL Building Standard, de la que también hemos escrito en nuestro blog.
Este tipo de estándares pueden ser útiles para evaluar y mejorar la calidad acústica de las instalaciones. Este estándar considera el ruido como uno de los factores que determinan el bienestar de los espacios. Repasemos qué dice WELL al respecto. Esta certificación dice que un espacio de trabajo debe identificar distintas áreas acústicas: ruidosas (aquellas que alberguen equipos ruidosos o mecánicos), silenciosas (áreas tranquilas destinadas a la privacidad y la concentración), áreas mixtas (aulas, salas de conferencias) y zonas de circulación (vestíbulos, pasillos o escaleras).
Y es que el control del ruido en los diferentes espacios es clave para el bienestar y la productividad. El ruido ambiental en oficinas se ha convertido en un problema mayor. Un estudio reciente de la Universidad de Oxford reveló que el ruido en las oficinas puede reducir la productividad hasta en un 66 por ciento. El ruido distrae a los trabajadores, dificulta la concentración y la toma de decisiones, y aumenta el estrés, lo que provoca una disminución de la eficiencia, errores en el trabajo, incumplimiento de plazos y metas… Pero más allá de todo eso, el ruido excesivo en estos espacios también puede tener un impacto negativo en la salud física y mental de los trabajadores.
- Aumento del estrés y la ansiedad.
- Problemas para concentrarse y tomar decisiones.
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Deterioro de la salud cardiovascular.
- Pérdida de audición.
«El ruido distrae a los trabajadores, dificulta la concentración y la toma de decisiones, y aumenta el estrés, lo que provoca una disminución de la eficiencia, errores en el trabajo, incumplimiento de plazos y metas…»
¿Podemos solucionarlo? La respuesta es clara, sí. Existen diferentes medidas que podemos tomar para evitar o reducir el ruido. Vamos con algunas ideas. Los paneles fonoabsorbentes son una fantástica solución que reduce el ruido una media del 67 por ciento. Interesante, ¿verdad? Los paneles pueden cubrir desde techos a paredes y actuar como separadores de puestos de trabajo o entre estancias. Normalmente se pueden personalizar los paneles de cada espacio generando diferentes posibilidades a arquitectos e interioristas.
Las cabinas acústicas son también otro básico. Aunque son muchas las empresas que incorporan zonas privadas en espacios abiertos, a veces no hay el espacio necesario para crear islas de concentración. Las cabinas sirven para esto, favoreciendo la concentración o el aislamiento para tareas que lo precisen. Estas tienen un doble objetivo. Por un lado, mantener el ruido exterior fuera y el sonido interior, dentro. Por otro, hacerlo con un confort máximo, pudiendo ser utilizada como un elemento de diseño más.
En general, tanto los paneles fonoabsorbentes como las cabinas tienen como objetivo reducir las distracción y mejorar el bienestar de las personas, generando espacios a medida para las distintas tareas del día. Evitar el ruido no es imposible, pero sí necesario.
«Tanto los paneles fonoabsorbentes como las cabinas tienen como objetivo reducir las distracción y mejorar el bienestar de las personas, generando espacios a medida para las distintas tareas del día»
Uno de los principales factores de la baja productividad laboral es el ruido. Un aumento de 10 decibelios equivale a un descenso del 5 por ciento de productividad, según la Universidad de Chicago. Estudios recientes demuestran que cada vez que se pierde la concentración por una distracción, se tarda 23 minutos en volver a focalizar la atención en la tarea que se estaba realizando. ¡Qué curioso!
¿Qué te ha parecido el artículo? Controlar el ruido en nuestro entorno es fundamental para mejorar nuestro bienestar.
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